¡¡S.O.S PaTaLeTaS!! De 1 a 3 años

Estrategias para manejarlas entre los 1 y 3 años


 Uno de los mayores desafíos con los que nos encontramos durante la crianza de nuestros hijos pequeños son las pataletas, un fenómeno absolutamente normal durante la etapa preescolar, pero no por eso menos difícil. Típicamente aparecen al rededor de los 12 meses y se extinguen a los 5 años, teniendo su peak entre los 18 y 48 meses.

Cuando estamos frente a una pataleta muchas veces no sabemos cómo reaccionar, qué decirle al niño/a, ni cómo contenerlo, cometiendo el error de hablarles demasiado, causándoles mayor frustración ya que sienten que no los entendemos, ni que ellos nos entienden a nosotros. Esto debido a que su lenguaje se encuentra en proceso de desarrollo y que el enojo causa una especie de bloqueo que dificulta la comprensión. Por esta razón es fundamental encontrar maneras efectivas de comunicarnos con ellos, con el fin de poder comprender lo que nos quieren expresar y que ellos reciban el mensaje que queremos transmitirles.

Aquí compartimos algunos efectivos consejos para manejarlas de manera respetuosa, basados en las estrategias del Dr. Harvey Karp, creador del método The Happiest Toddler on the Block (“El niño más feliz del barrio”), las hemos probado y ¡resultan!

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La Regla de la Comida Rápida (RCC)

Si han estado alguna vez en el servicio para automóviles de algún restorán de comida rápida, se habrán dado cuenta de que al hacer una orden, quien nos atiende la repite para que así estén todos seguros de que el pedido ha sido correctamente registrado, ¿verdad?. La lógica es bastante similar cuando hablamos con un niño/a que está pasando por un momento difícil, debido a que necesitamos que sepa que lo escuchamos y entendemos por lo que está pasando para que así podamos conectarnos. Algunas claves para ocupar la RCR:

  • El más afectado habla primero: Para poder ayudar a un niño a superar una pataleta necesitamos primero escucharlo y tratar de entender qué le está causando malestar, entonces antes de decir lo que piensas, repite lo que él o ella dice y luego de eso puede ser tu turno.
  • Más importante que el QUÉ es el CÓMO: Los niños son muy visuales y además su lenguaje esta en pleno desarrollo, por esta razón debemos reflejar con nuestra postura corporal, gestos y tono de voz lo que está sintiendo (¡sin exagerar!) para que pueda captar nuestro mensaje.

Hablar en su idioma: Niñerez

¿Se acuerdan de cómo Charlie Brown escuchaba a su profesora? Bla – Bla – Bla… Así mismo nos escuchan nuestros niños cuando están en medio de una pataleta y tratamos de darle todo tipo de lecciones y sermones. Esto debido a que la parte del cerebro relacionada con el juicio y la toma de decisiones no funciona de buena manera en estas circunstancias. Es decir, darle lecciones de buen comportamiento durante una pataleta es tan efectivo como tratar de enseñarle a alguien a nadar mientras se está ahogando.

Entonces para poder comunicarnos con ellos, además de aplicar la RCR y reflejar sus emociones, es necesario hacerlo en su propio lenguaje: “Niñerez” como le llama el Dr. Karp. Aquí van las claves para hacerlo:

  • Frases cortas: Cuando los niños están muy afectados tienen dificultades para captar cuando les hablamos con frases muy extensas, por esta razón a mayor enojo más cortas deben ser las frases. Por ejemplo, en vez de decirle: “Mi amor, se que estás muy enojado”, podemos decir: “Estás enojado, ¡enojado!“, o, en vez de: “De verdad quieres ese dulce ¿cierto?”, podemos decir: “Dulce, dulce, quieres el dulce”.
  • Repetición: Además de construir frases cortas es importante repetir varias veces el mensaje, de esa manera nos aseguramos de que nos escuchen y de que sepan que los entendemos.
  • Se un narrador o su interprete: A través de este lenguaje puedes relatar de manera simple lo que está sucediendo o decir lo que él o ella quiere decir pero no puede (por falta de lenguaje y/o por su estado emocional).

Buscando soluciones

Estas simples pero sorprendentemente efectivas estrategias ayudan a captar la atención de nuestros niños, bajar su nivel de intensidad al sentirse comprendidos, logrando tomar una actitud más abierta y receptiva. Una vez que está algo más calmado es momento de transmitir nuestro mensaje para buscar una solución. Aquí les damos algunas ideas de cómo continuar:

  • Acoger físicamente: Abrazar, hacer cariño, sentarse en silencio a su lado. Hay niños que se sienten invadidos si los abordamos de manera física, así que se respetuoso de su espacio pero hazle saber que estás ahí.
  • Susurrar algo al oído: Esta es una forma divertida de desviar el foco y re- conectarse.
  • Buscar soluciones: Si la pataleta se generó por algún problema, invítalo a resolverlo.
  • Dar alternativas: “No podemos tomar bebida, ¿qué tal un rico jugo?”.
  • Explicar: Transmítele BREVEMENTE tu punto de vista.
  • Enseñarle a expresar sus emociones: “Muéstrame con tu carita qué tan enojado estás”, “Cuando yo estoy enojada zapateo así…”
  • Habla sobre cómo se sienten sus emociones físicamente: “Cuando me da pena siento apretada mi guatita, ¿cómo te sientes tu?”
  • Desear: Evocar la fantasía también es una buena forma de acoger y mostrar empatía. “Me encantaría tener una escoba mágica y barrer todas esas nubes para que pudiéramos salir a jugar al patio”.

Evitar

  • Ignorar: No recomendamos intentar distraer su atención ignorando lo que le pasa. Podemos cambiar el foco una vez que hemos validado sus sentimientos. También evita ignorar al niño/a haciendo como que no existe mientras está con una pataleta.
  • Amenazar: Recomendamos no usar frases como “si no ordenas, no vas a salir conmigo”, este tipo de mensajes suelen generar poca cooperación. En vez, dile al niño lo que esperas que haga, trata con mensajes “Cuando – Entonces”, por ejemplo: “Cuando ordenes, entonces saldremos juntos”.
  • Comparar: Evita hacer comparaciones entre el niño afectado y sus hermanos o compañeros, esto puede afectar su autoestima.
  • Descalificar: Sentimientos como el enojo, la rabia o la frustración son absolutamente normales y es sano sacarlos afuera, por lo que no debemos descalificar o castigar a nuestros niños por expresarse. Si debemos enseñarles poco a poco maneras adecuadas y seguras de manifestaras.

Sabemos que en muchas oportunidades nos sentimos superados por las pataletas de nuestros hijos, sin embargo es fundamental mantenernos controlados y transmitirles tranquilidad, nosotros somos el principal modelo para ellos y poco sirve intentar apagar el fuego con bencina. Recuerda ponerte a su nivel físico para que pueda verte, pero sin invadir su espacio ni comportarnos de manera amenazante.

Esperamos que estas técnicas te sirvan para abordar de mejor manera las pataletas y lograr conectarte con tu hijo. ¡Suerte!

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