¿Qué pasa en el cerebro de los niños cuando se les lee diariamente?

El poder de la lectura


Muchísima son las evidencias que avalan la importancia de leerle a los niños desde temprano en la vida. Sin embargo, hasta hace poco no había mucha información sobre qué pasaba en el cerebro de los niños al leer.

Por esta razón, algunos investigadores quisieron examinar con más detalle qué sucedía al establecerse una interacción entre un niño y un libro a través de resonancias magnéticas, cuyos resultados fueron expuestos en el Journal Pediatrics. Lo que encontraron fue que existían diferencias en la activación cerebral de acuerdo a cuán seguido se les leía y aquí están los resultados.

  • Lectura e imágenes mentales

Los niños cuyos padres reportaron leer más frecuentemente en casa, mostraron una activación significativamente mayor de áreas del cerebro relacionadas con la integración del sonido y los estímulos visuales, respecto a los niños a quienes no se les leía de manera tan reiterada. Algo curioso que encontraron fue que estos mismos niños mostraron gran activación en el área que procesa la información visual, incluso cuando se les evaluaba sólo escuchando el cuento, no viéndolo. La respuesta a este fenómeno sería que al escuchar cuentos los niños imaginan, es decir son capaces de ver “con los ojos de su imaginación” y crear imágenes a partir de lo que escuchan y mientras más oportunidades tienen para practicar (mientras más les leemos) mayor también es la habilidad para crear estas imágenes mentales, lo que a futuro les ayudaría a tener mejor comprensión lectora de textos sin imágenes, como artículos, ensayos, etc. y por ende estarán más preparados para enfrentar la vida escolar.

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  • El Vocabulario y el significado de las palabras

Por otra parte, se encontró que la lectura activaría fuertemente áreas del cerebro relacionadas con el procesamiento semántico, es decir la capacidad para extraer el significado de las palabras. Bien conocida es la importancia de que los niños estén expuestos al lenguaje, pero según estos hallazgos, los libros podrían tener un potencial aún mayor que el lenguaje hablado que escuchan día a día, ya que en los libros podemos encontrar un vocabulario más diverso y distinto al que encontramos en nuestras conversaciones cotidianas, lo que tendría un impacto muy positivo. Esto quiere decir que al leerles, los niños por un lado están enriqueciendo su lenguaje y por otro su cerebro estaría creando imágenes relacionadas con esas palabras.

En resumen, la lectura es una actividad muy poderosa que le entrega herramientas fundamentales a nuestros hijos para enfrentarse al mundo más preparados, pero además podemos marcar una gran diferencia cambiando de una lectura esporádica a una lectura diaria, así que ¡A leer todas las noches se ha dicho!

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