¿Qué hacer con la ansiedad de los niños?

Agosto 25, 2017

¿Problemas para dormir, inquieto o rabioso?


Estar ansioso significa sentirse preocupado, nervioso o temeroso. Cuando te se sientes amenazado o en peligro real, la ansiedad actúa como un sistema de alarma para mantenernos lejos del daño. Todos experimentamos ansiedad a veces y puede incluso ser útil en determinados momentos. Por ejemplo, estar ansioso antes de hacer una prueba o entrevista o hablar en público puede servir como estímulo para prepararnos mejor para esas ocasiones.

Con los niños no es diferente: tienen miedo y ansiedad con frecuencia. Sin embargo, la mayoría de los miedos y ansiedades infantiles son normales – a menudo derivados del proceso de aprendizaje en cada fase – y es común que desaparezcan naturalmente. ¿Recuerdas cuando aprendiste a andar en bicicleta? ¿Te acuerdas de las primeras palabras que pudiste leer? Ciertamente estos desafíos generaron mucha ansiedad; pero, vencido el obstáculo, la inquietud dio lugar al placer.

La ansiedad pasa a ser un problema cuando se vuelve disfuncional e impide al niño realizar tareas simples, como dormir, jugar con otro niño o ir a la escuela. En estos casos, se puede hablar de trastornos de ansiedad, los problemas de salud mental más comunes entre niños y jóvenes, el 20% de los niños presentan o presentarán algún rasgo ansioso

¿Cómo saber si mi hijo es ansioso?

Antes de juzgar que la ansiedad se está convirtiendo en un problema, es importante estar atento a las señales y tener en cuenta la edad y la fase por la que el niño está pasando. Aunque es natural que los niños presenten actitudes ansiosas en ciertas circunstancias, si notas que en casi todas las situaciones, tu hijo reacciona de un modo “diferente” de lo esperado para tu edad, es probable que tenga un rasgo de ansiedad. Pero atención: no etiquetes a tu hijo, el diagnóstico sólo puede ser emitido después de haber comprobado la recurrencia de episodios de ansiedad dentro de un determinado período. Además, si la recurrencia se observa y se identifica que el niño tiene un rasgo ansioso, conviene buscar un profesional, pues tal vez sea necesario intervenir con medicación.

¿Qué hacer?

Primero, necesitas observar si tu comportamiento está generando la ansiedad en tu hijo. Mantener la calma cuando tu hijo está afligido por una situación o evento es muy importante. Padres ansiosos, hijos ansiosos.

Presta atención a los sentimientos de tu hijo. Los niños, incluso los bebes, tienden a estar ansiosos, aburridos. Ayuda a tu hijo a dar nombre a los sentimientos: no los menosprecie. Por ejemplo, muchos niños tienen miedo de ir al dentista. Este miedo genera ansiedad. En vez de reprender, dile: “Sé que tienes miedo, y eso es bueno. Estoy aquí y voy a ayudarte a pasar por eso.”

Reconoce y elogia pequeños logros. Este gesto vale más que muchos regalos. Los niños, al realizar una tarea, lo hacen porque los padres quieren y esperan de ellos algún resultado. Es decir, ellos viven para hacer a los padres felices. Cuando logran y son reconocidas, se sienten aún más amados y seguros.

Mantén una rutina en casa, pero se flexible. La rutina es fundamental en la vida de cualquier persona, especialmente en la infancia. Tener tiempo para bañarse, dormir, comer y jugar genera un sentimiento de previsibilidad en los niños. Pero hay días en que las cosas no suceden de la forma en que planeamos – el niño se enfermó o no durmió bien por la noche, apareció una visita repentina en casa, etc. Cuando esto ocurre, tendemos a la frustración y a la ansiedad. Al quedarnos así, dejamos el “ambiente pesado” y los niños tienen la sensibilidad suficientemente aguda para percibirlo. Si estás ansioso o enojado, tu hijo lo percibirá, además de notar la forma en que tú manejas tus propios sentimientos – y es muy probable que lo imite.

Observa el temperamento de tu hijo y la forma en que reacciona en cada situación. Este es un factor importante, ya que le ayudará a comprender y ayudar al niño de manera asertiva. Finalmente, ayuda a tu hijo a enfrentarse a las situaciones que generan ansiedad ya que tales circunstancias le acompañarán por toda la vida. Muchas veces, en un intento de proteger a los pequeños, los padres nos esforzamos por evitar las situaciones y lugares que generan ansiedad en los niños. Sin embargo, lo recomendable es ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a los miedos y así reducir la ansiedad.

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