La llegada de José, un testimonio real

Testimonio de Adopción


Con nuestro Libro de la Semana,  Choco encuentra una mamá, podemos conversar con los niños sobre el tema de la adopción. Es por esto, que AprenderJuntos quiere compartir con ustedes el testimonio de una mamá y el proceso que vivió durante la espera de José.

“Hace casi 6 años estamos casado con mi marido, han sido 6 años maravillosos, llenos de acontecimientos buenos y no tan buenos, pero que una vez que el tiempo pasa sacas la conclusión de que todo lo que te ha traído esta experiencia del matrimonio finalmente es bueno.

Al momento de tomar la decisión de casarnos teníamos claro que uno de nuestros propósitos de hacer familia era tener los hijos que Dios nos quisiera regalar, sin embargo, Dios tenía otros planes para nosotros. A los 2 años de casados después de varios estudios médicos, nos dieron la noticia de que no podríamos ser padres biológicos. En ese minuto se nos vino nuestro proyecto de familia al suelo, estábamos desconcertados, nos revelamos contra todos y todo, sentíamos que la vida era muy injusta con nosotros que habíamos estado siempre abiertos a la vida,  así empezaron los cuestionamientos sobre qué es lo que haríamos de nuestras vidas.

Unos meses después de enterarnos de la noticia y evaluar todas las opciones que teníamos para poder tener hijos, llegamos a la idea de la adopción, pero no estábamos muy convencidos hasta que inesperadamente conocimos a una familia muy especial para nosotros. En una reunión en su casa se escuchaba un llanto fuerte de guagua, ella lo fue a buscar y era uno de sus hijos, nos lo presentó y nos contó sus historia…era adoptado… y esa fue la respuesta más clara que tuvimos frente a la inquietud de la adopción; ese era nuestro camino y nuestra elección…

Al día siguiente nos volvimos a juntar con este matrimonio para que nos contara más sobre su experiencia y nos orientara un poco sobre los pasos que debíamos seguir para vivir un buen proceso de adopción. Lo primero que nos recomendaron fue una terapia, la cual hicimos sin mayores cuestionamientos y la cual nos ayudó a elaborar y vivir de la mejor manera nuestro duelo.

Fue una terapia de un año y medio que estuvo llena de crecimiento personal y familiar. Al año de avanzada la terapia fuimos a la fundación de la adopción donde comenzamos una serie de etapas de entrevistas, visitas, talleres los cuales nos permitieron comprender mejor el sentido de la adopción y a amar esta opción de formar familia, nos permitieron entender que no estábamos ahí para encontrar un hijo(a) para nosotros, sino que estábamos ahí porque ellos buscaban a la mejor familia para estos niños(as), y es por esta razón que debíamos seguir una serie de evaluaciones que permitían descubrir a esas familias ideales para esos tantos niños que necesitan estabilidad, amor, compañía, refugio y tantas cosas más que entrega un hogar.

…y llegó el día, después de casi dos años de procesos, evaluaciones y espera, un 23 de diciembre nos llaman de la fundación para avisarnos que estaba nuestro hijo, un niño pequeño de 1 mes y 10 días… algo poco recurrente, ya que generalmente las gagüitas son un poco más grandes. Ese mismo día fuimos a conocer a nuestro José, un niño maravilloso, yo recién operada de un quiste en el ovario, con licencia aún y apenas pudiendo moverme; sin embargo llamé a mi marido y fuimos a conocer a nuestro hijo. Como el proceso de entrega debe ser por etapas, no nos lo entregaron el mismo día, pero al ser José tan chiquitito solo necesitamos unas cuantas horas para hacer el “Vínculo” que le llaman. Es por esto que el día 24 de diciembre teníamos en nuestra casa el mejor regalo de navidad… José… sin nada, consiguiéndonos todo el mismo día,  pero felices porque al fin habíamos concretado nuestro sueño de ser papás y al fin le teníamos un hogar a nuestro José…

A todos los que me preguntan o más bien afirman que esto de la adopción es muy largo, tedioso, burocrático, etc. Yo les digo “si” pero vale la pena, sin esa burocracia a lo mejor no viviríamos el duelo como se debe vivir, con cuestionamientos, con preguntas, respuestas, inquietudes, miedos, certezas y finalmente un convencimiento puro de que este camino es un camino maravilloso para formar familia, donde te unes y te acercas a tanta gente que quiere ser parte de tu historia y vivirla contigo. Cuando miras a tu hijo o hija que ya ocupa un lugar en tu casa dices “no cambiaría nada de esta historia… tú eres para nosotros y nosotros somos para ti…”

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