Hablar, hablar, para el cerebro desarrollar

El poder de hablar con los más pequeños


Diversos estudios han mostrado que la comunicación entre padres e hijos durante los primeros 3 años de vida marca la pauta para una vida exitosa en el futuro. Estas interacciones y diálogos serían como el “alimento” para los cerebros en desarrollo de los más pequeños, promoviendo la adquisición del lenguaje, la alfabetización inicial, los prepara para la vida escolar y apoya su bienestar social y emocional.

Lamentablemente muchos niños no tienen acceso a esta estimulación tan importante. Se ha encontrado que a los 3 años los niños provenientes de sectores más deprivados escuchan un promedio de 30 millones de palabras menos y tienen menos de la mitad del vocabulario que poseen sus pares de familias con mayores ingresos. Por esta razón, en muchos países se ha puesto un gran foco en cubrir esa brecha de palabras al fomentar un incremento en la cantidad de palabras que los niños escuchan diariamente. Sin embargo, el aspecto más crítico no es la cantidad de palabras, sino la calidad de las interacciones lo que más impacta en su desarrollo. Al respecto, la experta en alfabetización de la Universidad de Harvard, Meredith Rowe indica que “Los padres no debieran obtener un mensaje equivocado y estresarse por hablarle a sus hijos todo el tiempo o alcanzar un determinado número de palabras al día. En vez, debieran enfocarse en encontrar tiempo para mantener, incluso breves, interacciones cariñosas y de alta calidad con sus hijos”.

guagua

En Acción

Pero ¿Cómo se verían estas interacciones según la edad de nuestros hijos? Compartimos algunas recomendaciones entregadas por la experta en un interesante artículo de Harvard Graduate School of Education, Usable Knowledge:

  • Del nacimiento a los 6 meses: El lenguaje maternal

    La comunicación efectiva en este período consiste en el llamado “lenguaje maternal” que básicamente es una seguidilla de sonidos exagerados y expresiones faciales que los padres utilizan para llamar la atención de sus hijos, quienes no responden mayormente al habla común de los adultos. Una cálida respuesta por parte de los padres a sus gorjeos establece las pautas para la adquisición del lenguaje y también genera los vínculos que son la base para su desarrollo.

  • De los 6 a los 18 meses: Bebés como esponjitas del lenguaje

    La cantidad de palabras que las guaguas pueden entender en esta etapa crece muchísimo, por ejemplo pueden apuntar su nariz mucho antes de lograr decir “nariz”. Las interacciones más efectivas durante este período son las que se centran en el aquí y ahora, en objetos reales, imágenes de colores llamativos y objetos. Los gestos, como apuntar, son esenciales.

  • De 18 a 36 meses: Subiendo la apuesta

    A medida que las habilidades cognitivas se desarrollan, los padres pueden comenzar a tener conversaciones más desafiantes con sus hijos. Hacer preguntas como “Qué” y “Dónde”, tomar turnos en los diálogos y utilizar más y diferentes palabras es fundamental en esta etapa.

  • 3 años y más: Más allá del presente

    A esta edad los niños aprenden más de las conversaciones sobre el pasado y el futuro. Los padres pueden comenzar a desarrollar la habilidad de contadores de historias de sus hijos, relatando lo que paso primero y después en una anécdota. Pueden, por ejemplo, revisar videos y fotos y conversar sobre lo que estaba pasando. A esta edad se recomienda utilizar preguntas desafiantes como “Por qué” y “Cómo” y responder de manera clara las preguntas de los niños.

Esperamos que con estos simples consejos tengan herramientas para convertir las interacciones cotidianas con sus hijos en interacciones cerebralmente nutritivas para ellos.

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