Estrategias para leer con los más pequeños

Conviértete en el master cuentacuentos de tu casa


Bien sabemos que a lectura es maravillosa y tiene miles de beneficios para nuestros hijos, así que a continuación te entregamos algunos tips para convertirte en el master cuentacuentos de la casa.

Introducir la historia por primera vez

Durante la primera lectura de un libro puede que los niños necesiten un poco de ayuda para no perderse detalles importantes como quiénes son los personajes o cuál es la problemática de la historia, por eso una buena introducción es muy importante.

Existen distintas maneras de hacerlo, una de ellas puede ser invitar a los niños a observar la tapa y describir lo que ven, para luego leer el nombre del cuento e incentivar a los niños a imaginar de qué se trata. También pueden ser ellos mismos quienes imaginen de qué se trata la historia y cuál es el título basándose en las ilustraciones de la portada.

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Si el cuento contiene palabras que son desconocidas para los niños y pueden influir en la comprensión de la historia, también podemos introducirlas en este momento. Por ejemplo: “Este cuento se llama “Fernando Furioso, ¿sabes qué significa la palabra furioso?”, evita cambiar las palabras por otras más simples, una de las gracias de la lectura es que ayuda a enriquecer el vocabulario.

Luego leemos el nombre del autor e ilustrador, apuntando con nuestro dedo donde se ubican. Podemos cerrar la introducción con un pequeño comentario que aumente la curiosidad sobre el cuento: “Veamos que pasó el día en que Ricitos de Oro decidió desobedecer a su mamá y salir de paseo al bosque”. Cuidado de no dar demasiada información que arruine las sorpresas de la historia.

Darle vida a la historia

Nuestros gestos, cambios de voz, entonación, expresiones faciales, mímicas y el ritmo que le damos a la lectura contribuyen a que los cuentos cobren vida y se llenen de sentido. Si leemos con un tono de voz plano puede ser más difícil para tu hijo captar lo que está sucediendo y además será poco motivante. Podemos poner voz de princesa, de lobo feroz, hacer miau como gato, susurrar cuando viene algún misterio y hablar fuerte cuando hay peligro, bajar la velocidad en la lectura cuando los personajes están tranquilos y leer rápido cuando están escapando de los osos enojados. Que no te de vergüenza, ya verás que lo van a disfrutar.

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Referirse a las ilustraciones

Hace un tiempo ya que las ilustraciones dejaron de ser un elemento ornamental dentro de los cuentos para ser esenciales en la construcción de la historia. Debido a esto, es muy importante que estén visibles para los niños en todo momento, no como antes que los grandes mostraban rápidamente las imágenes a los niños luego de leer una página con el libro mirando hacia ellos. Esto porque en la combinación entre texto e imágenes esta el significado de la historia y en ese conjunto los niños serán capaces de construir la comprensión. También podemos ir haciendo referencia a las ilustraciones a medida que vamos leyendo, podemos apuntar con el dedo o hacer una pausa para que los niños observen. Esto además contribuye a que vayan comprendiendo que la palabra escrita tiene significado y tiene relación con las imágenes.

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Interactuar

Hacer partícipe a los niños en la lectura, no meros oyentes. Hacerles preguntas, invitarlos a predecir lo que pasará, a relacionar situaciones con sus propias experiencias, a decir frases que se repitan a lo largo de la historia o a hacer ruidos que animen el cuento. También date el tiempo de responder sus preguntas y escuchar sus comentarios. Eso sí, recomendamos que la primera lectura no tenga demasiadas pausas para que no se pierda el hilo de la historia y se pierda la comprensión.

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¡Una no es ninguna!

A los niños les fascina escuchar sus historias favoritas una y otra vez, y en estas repeticiones van encantándose, conociendo y entendiendo mejor el cuento. La lectura repetitiva nos da la oportunidad de ir profundizando en la comprensión, plantear preguntas más complejas y hacer conexiones entre conocimientos y experiencias. Así que no te asustes si tu hijo no quiere cambiar de libro por un buen tiempo, tómalo como una excelente oportunidad.

No hay excusas, ¡A leer se ha dicho!

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