El peligro de etiquetar negativamente a los niños

El poder de las palabras


Porfiado, mañosa, desordenado, hiperkinética, peleador, impulsiva, pesado… son algunas de las tantas etiquetas que comúnmente se le ponen a los niños frente a situaciones difíciles, sin medir el gran impacto que estas palabras pueden tener tanto en ellos mismos, como en la visión que tenemos de ellos… dicen por ahí que el lenguaje crea realidades.

Para que un niño crezca con mayor seguridad en sí mismo y sea más feliz, es fundamental que logre desarrollar un buen autoconcepto o autoestima, por esto conversamos con Dafne Rodríguez, Psicóloga Educacional con amplia experiencia con niños en edad preescolar, quien nos ayudó a reflexionar sobre este importante tema.

¿A qué se refiere el término “Autoestima”?

La autoestima tiene que ver con la valoración que yo hago de mí mismo y esta se va construyendo día a día a través de las diferentes experiencias de aprendizaje y a través de las palabras que usa el entorno más cercano para referirse a la persona. Está vinculada a sentirse querido, acompañado y a ser importante para otros y para sí mismo.  Es uno de los componentes de la vida afectiva que tienen mayor incidencia en la calidad de vida de las personas y en su salud.

¿Cómo le afecta a un niño tener una autoestima negativa?

Que un niño tenga una autoestima negativa obstaculiza su desarrollo ya que genera sentimientos de incompetencia, de ser poco valioso y por ende, poco querible. Los primeros años de vida son fundamentales para formar una sana autoestima y la imagen que transmiten los padres a sus hijos es crucial para ello.

¿Qué tan poderosas son las palabras con las que etiquetamos a los niños?

Hay que tener especial cuidado y atención a las palabras que se dicen o la forma en que se expresan las ideas, ya que un niño va formando su autoestima en base a las valoraciones que se emiten de él, en especial de las personas que están a su cargo. Cuando descalificamos en forma constante a un niño a través de la palabra, ellos se van construyendo una autoimagen basada en estas descalificaciones y muchas veces terminan actuando de esa forma ya que pasa a ser parte de su identidad.
Cuando usamos las palabras “tú nunca” y “tú siempre”, los estamos marcando negativamente, sin dar el espacio para un cambio. El niño tiene que sentir la aceptación incondicional de sus padres, independiente de las dificultades o problemas que puedan ocurrir.

¿Qué recomendaciones nos podrías dar para evitar catalogar negativamente a nuestros niños?

Cuando educamos a los niños es fundamental hacerlo desde lo positivo, aquí algunas recomendaciones:

  • Reforzar aquellas conductas que queremos promover y hacer perdurar en el tiempo, evitando enfocarnos puramente en lo negativo.
  • Evitar los “tu siempre” o “tu nunca” ya que de esa manera indirectamente estamos etiquetando al niño. Por ejemplo: “Ordena tu pieza” en vez de “Tu nunca ordenas tu pieza, siempre está hecha un desastre”.
  • Evitar caracterizar al niño con ciertos rótulos negativos, las conductas inadecuadas hay que contextualizarlas al momento en particular y evitar etiquetar al niño con esa falta. Por ejemplo: en vez de “eres desobediente” podemos decir “no me estás haciendo caso, te he dicho varias veces que no hagas eso”, en vez de “eres gritón” podemos decir “le estás gritando a tu hermana”.

Sigue Navegando

Siempre es Tiempo para #AprenderJuntos con nuestros Artículos
El Libro de la Semana: Winnie en InviernoAprendiendo cómo funcionan los libros