Competencia Sana… ¡Lo Importante es Divertirse!

¿Cómo promover que la Competencia sea Sana?


Hoy en día muchos evitamos o pensamos en la palabra competencia como algo malo, o le damos esa connotación… pero ¿estamos protegiendo a nuestros hijos? O simplemente les estamos ocultando una parte importante de la vida.

Hemos visto que muchos padres y profesores tienden, por mejor, declarar a todos ganadores o evitar exponer a los niños situaciones competitivas. Pero los expertos concuerdan en que las personas debemos enfrentarnos a situaciones competitivas desde pequeños, ya que éstas nos preparan para afrontar y aprender a manejar frustraciones y desilusiones a lo largo de nuestras vidas.

A través de una sana competencia los niños desarrollan habilidades y valores como respetar turnos, empatizar con otros y solucionar problemas o conflictos, entre otros. Los juegos cooperativos, por ejemplo, les enseñarán a nuestros niños la importancia de formar parte de un equipo, de trabajar por el bien común, ponerse de acuerdo, etc.

De la misma manera, los niños aprenden que las cosas se obtienen o ganan a través de la perseverancia, constancia y gracias al esfuerzo, lo que hace que valoremos la importancia de competir y no sólo de ganar.

¿Cómo reaccionan los niños?

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La clave está en generar un ambiente donde la competencia exista, pero ésta no sea el elemento central para el funcionamiento de la casa o sala; es importante celebrar, premiar y reconocer el esfuerzo tanto como el triunfo. Ya que al fomentar que lo importante es dar lo mejor de sí, los mismos niños buscarán su superación personal, más que el premio final.

Si los niños se sienten seguros ante las situaciones competitivas probablemente mostrarán algunas de estas actitudes:

  • Pedirán participar de la actividad nuevamente.
  • Serán capaces de ganar o perder sin frustrarse
  • Intentarán buscar técnicas para mejorar
  • Mostrarán una buena autoestima

¿Cómo hacerla sana?

  1. ¿Cómo lo hice?

Los niños generalmente querrán que los feliciten por su esfuerzo y por dar lo mejor de sí mismos, felicitémoslos por intentarlo y por participar de la actividad. Busquemos estrategias de cómo mejorar ya que no todos podemos ganar todas las competencias, pero todos podemos disfrutar de la experiencia.

  1. ¿Qué aprendiste?

Ya hemos hablado de la importancia de aprender del proceso, de rescatar lo positivo de cada situación; si como padres y educadores estamos junto a los niños para ayudarlos a rescatar lecciones de diferentes situaciones, ellos no sólo mejorarán, sino que desarrollarán habilidades y valores que necesitarán para desenvolverse socialmente por el resto de sus vidas.

  1. ¿Ganar está relacionado con el cariño?

Aunque suene algo ridículo, hay muchos niños que lo sienten así, ya que aunque los adultos no lo expresen verbalmente lo hacen notar, si un niño gana más competencias recibe más atención, si mi hermano saca mejores notas lo abrazan más, etc.

Es por eso, que uno de los factores más importantes para fomentar una competencia sana entre los niños es cambiar el mensaje que estamos transmitiendo con la competitividad hacia: “Nos ‘gustan’ los niños que tratan, que son responsables, que dan lo mejor de sí, que son positivos, que entregan su mejor esfuerzo y que se preocupan por mejorar.”

  1. ¿Te divertiste?

No es necesario proteger a los niños de perder si nos preocupamos de que lo importante es pasarlo bien. Lo primero que debemos preguntarles a nuestros hijos después de una competencia deportiva, por ejemplo, es ¿cómo lo pasaste? en vez de ¿ganaste?

¡OJO! Debemos tener cuidado

competencia 3

Existen algunas formas en que, sin darnos cuenta, estamos promoviendo la competencia no sana. Algunos ejemplos de estos casos son:

  1. “¡Te echo una carrera!”

Muchos adultos tendemos a hacer que los niños compitan por y para todo, con el fin de ‘apurarlos’. Esto, en general, sólo promueve que estén constantemente concentrados en ganar o que sólo se interesen en aquellas competencias en que saben que pueden ganar, si saben que no es posible, se rinden sin siquiera intentarlo.

  1. “¡El primero que termina gana!”

Este tipo de ‘competencias’ no se centran en ningún tipo de proceso o de habilidad que los niños puedan desarrollar. Por lo que no estamos promoviendo ningún tipo de esfuerzo o capacidad de mejora de su parte, sólo el deseo de competir por competir.

Los dos ejemplos anteriores se refieren básicamente a comparaciones; éstas son las que generan la competencia no sana, ya que no motivan a nada, ni a la superación personal, ni a mejorar, ni a hacer un mejor esfuerzo, etc. Sólo hace que los niños se sientan inferiores a otros y generen sentimientos de rivalidad con otros.

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